viernes, 15 de marzo de 2013
domingo, 10 de marzo de 2013
IV Domingo de Cuaresma –Ciclo C-
Conversión también es reconocimiento: Todo lo suyo es nuestro.
Necesitamos ser libres para ver la realidad y lo que ella nos revela de
la gratuidad divina, a cada instante, haciendo del ayer un hoy que
mantiene la memoria viva de lo que aconteció y sigue aconteciendo. La
cuaresma es el tiempo que en el que la Iglesia, en cada uno de sus
miembros, está dispuesta a reconocer en qué le ha fallado a la Gracia, y
rehacer el camino para volver a la Casa familiar; pero también es
tiempo para reconocernos como propietarios/as de una Heredad (Dios) que
hemos de consolidar y compartir, porque es nuestra Heredad. Dios
Padre-Madre de todos: de los que se quedan y de los que se van.
Josué 5, 9a. 10-12: “En aquellos
días, el Señor dijo a Josué: Hoy os he despojado del oprobio…” Para Dios, el
ayer es hoy. No existe para la Presencia divina el tiempo medido en horas,
días, años… Lo que aconteció, acontece en este momento. Por eso nuestra memoria
creyente no es solo recordar hechos pasados, sino anamnesis: vivir la historia
de la salvación en presente, reconociéndonos agentes activos de lo que la
memoria creyente nos ha legado, al mismo tiempo que nos abrimos a la novedad
que cada instante nos depara: ya no comieron maná sino del fruto de la tierra
que habían cosechado. El don va unido al esfuerzo; la gratuidad al
agradecimiento…
Salmo 33: Necesitamos saborear y contemplar lo que Dios nos da, para poder
vivir el gozo del don y proclamar: “Mi alma se gloría en el Señor… que los
humildes lo escuchen y se alegren”.
Trinidad León, m.c.
Conversión también es reconocimiento: Todo lo suyo es nuestro.
Necesitamos ser libres para ver la realidad y lo que ella nos revela de
la gratuidad divina, a cada instante, haciendo del ayer un hoy que
mantiene la memoria viva de lo que aconteció y sigue aconteciendo. La
cuaresma es el tiempo que en el que la Iglesia, en cada uno de sus
miembros, está dispuesta a reconocer en qué le ha fallado a la Gracia, y
rehacer el camino para volver a la Casa familiar; pero también es
tiempo para reconocernos como propietarios/as de una Heredad (Dios) que
hemos de consolidar y compartir, porque es nuestra Heredad. Dios
Padre-Madre de todos: de los que se quedan y de los que se van.
Josué 5, 9a. 10-12: “En aquellos
días, el Señor dijo a Josué: Hoy os he despojado del oprobio…” Para Dios, el
ayer es hoy. No existe para la Presencia divina el tiempo medido en horas,
días, años… Lo que aconteció, acontece en este momento. Por eso nuestra memoria
creyente no es solo recordar hechos pasados, sino anamnesis: vivir la historia
de la salvación en presente, reconociéndonos agentes activos de lo que la
memoria creyente nos ha legado, al mismo tiempo que nos abrimos a la novedad
que cada instante nos depara: ya no comieron maná sino del fruto de la tierra
que habían cosechado. El don va unido al esfuerzo; la gratuidad al
agradecimiento…
Salmo 33: Necesitamos saborear y contemplar lo que Dios nos da, para poder vivir el gozo del don y proclamar: “Mi alma se gloría en el Señor… que los humildes lo escuchen y se alegren”.
Trinidad León, m.c.
jueves, 28 de febrero de 2013
Reflexiones en el tiempo litúrgico
III
domingo de cuaresma
Vivir dentro de la misma
realidad no implica vivir la misma experiencia salvífica.
Cada cual acoge el Misterio
a su manera, y da su fruto…
Es difícil imaginar una
descripción del encuentro con el Misterio divino de una manera más gráfica e
impactante que esta que hacen los textos del tercer domingo de Cuaresma.
Escuchados en su conjunto invitan a replantearnos nuestra propia existencia
dentro del Misterio y nuestra historia como un recorrido en compañía que, no
obstante, es único y personal; como es única y personal la respuesta y el fruto
del encuentro vivido a cada paso del camino. Pero, a su vez, cada texto nos
sitúa de manera diferente ante ese peregrinar en la fe: ¿Quién es Dios, qué
nombre tiene esa Realidad para mí? ¿Cómo vivo los acontecimientos que
manifiestan su actuar en la historia? ¿Cómo distingo esos acontecimientos
dentro de los que provocan unas relaciones humanas, que con frecuencia nada
tiene de humanas y, por lo tanto, menos de divinas?… Un corazón ardiente ante
un Misterio aún más ardiente, una historia vivida en profundidad o de manera
superficial, una relación llena ternura y de paciencia insondables… ¡Hay tanto
que contar!
sábado, 23 de febrero de 2013
II Domingo de cuarema
Iº Domingo de Cuaresma –ciclo C
Una llamada a vivir la transfiguración en Dios
para vivir la conversión del mundo
Trinidad León.mc
Las tres lecturas que se proclaman este domingo acentúan, tanto la necesidad de conocer qué pasa en lo más hondo de nuestro ser como el coraje de despegarnos de las grutas que nos sirven para esconder nuestros miedos a encuentros mucho más abiertos y comprometidos. En ninguna de esas dimensiones estamos solos/as sino en compañía de una Presencia que, conociendo nuestra debilidad e incapacidad para comprender el misterio y la gratuidad del actuar divino, nos adentra y nos abre a él, aunque en un estado semiinconsciente: “en sueños". El encuentro produce sus frutos, nos cambia la vida. Nos convierte. Aunque entrar en la nube del Misterio divino nos siga asustando, como a los discípulos también nos atrae.
Génesis 15,5-12.17-18: Abraham, durmiendo; Dios, realizando la alianza. ¿Quién cumplirá los Cuando de promesas se trata, queremos que las cosas se realicen lo antes posible. Las demoras nos parecen olvido de lo pactado e, incluso, incapacidad para llevarlo a cabo…. Dios no es así. Su forma de ser y de mirar la realidad, no es la nuestra… El narrador entiende que debe explicar cómo es la una y cómo es la otra. “Dios sacó fuera a Abraham y le dijo:…”. El primer paso es sacarnos (junto al patriarca, o junto a Elías) de nuestros escondrijos personales, del lugar en el que creemos haber encontrado cierta seguridad, y mostrarnos el infinito al que pertenecemos y, en cierta manera, nos pertenece; el segundo paso es el diálogo que se entabla a fin de hacernos comprender lo más importante del camino realizado, aunque no concluido: Dios recuerda los lazos de amistad construidos, la confianza tejida, la alianza por afirmar… La promesa sigue estando en pie, inamovible. De parte de Abraham, como de cualquier creyente, lo propio es plantear las dudas que atenazan el corazón y hacen vacilar todo lo vivido y, por supuesto, cuestionar un futuro que ve incierto e imposible de realizar. El diálogo culmina cuando se prepara el ritual propio de las culturas antiguas; y Abraham participa con todas su fuerzas en la preparación. Pero en ese preciso momento “…un sueño profundo invadió a Abraham y un terror intenso y oscuro cayó sobre él”. Ante el actuar de Dios las potencias humanas quedan en tinieblas, oscurecidas, incapaces de mirar cara a cara el Misterio en su plenitud. A Abraham no se le acusa de nada, pero el texto deja bien claro que el único que realiza el gesto completo que sella la alianza y compromete a cumplirla hasta el final, es Dios. Solo Dios.
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Una llamada a vivir la transfiguración en Dios
para vivir la conversión del mundo
Trinidad León.mc
Las tres lecturas que se proclaman este domingo acentúan, tanto la necesidad de conocer qué pasa en lo más hondo de nuestro ser como el coraje de despegarnos de las grutas que nos sirven para esconder nuestros miedos a encuentros mucho más abiertos y comprometidos. En ninguna de esas dimensiones estamos solos/as sino en compañía de una Presencia que, conociendo nuestra debilidad e incapacidad para comprender el misterio y la gratuidad del actuar divino, nos adentra y nos abre a él, aunque en un estado semiinconsciente: “en sueños". El encuentro produce sus frutos, nos cambia la vida. Nos convierte. Aunque entrar en la nube del Misterio divino nos siga asustando, como a los discípulos también nos atrae.
Génesis 15,5-12.17-18: Abraham, durmiendo; Dios, realizando la alianza. ¿Quién cumplirá los Cuando de promesas se trata, queremos que las cosas se realicen lo antes posible. Las demoras nos parecen olvido de lo pactado e, incluso, incapacidad para llevarlo a cabo…. Dios no es así. Su forma de ser y de mirar la realidad, no es la nuestra… El narrador entiende que debe explicar cómo es la una y cómo es la otra. “Dios sacó fuera a Abraham y le dijo:…”. El primer paso es sacarnos (junto al patriarca, o junto a Elías) de nuestros escondrijos personales, del lugar en el que creemos haber encontrado cierta seguridad, y mostrarnos el infinito al que pertenecemos y, en cierta manera, nos pertenece; el segundo paso es el diálogo que se entabla a fin de hacernos comprender lo más importante del camino realizado, aunque no concluido: Dios recuerda los lazos de amistad construidos, la confianza tejida, la alianza por afirmar… La promesa sigue estando en pie, inamovible. De parte de Abraham, como de cualquier creyente, lo propio es plantear las dudas que atenazan el corazón y hacen vacilar todo lo vivido y, por supuesto, cuestionar un futuro que ve incierto e imposible de realizar. El diálogo culmina cuando se prepara el ritual propio de las culturas antiguas; y Abraham participa con todas su fuerzas en la preparación. Pero en ese preciso momento “…un sueño profundo invadió a Abraham y un terror intenso y oscuro cayó sobre él”. Ante el actuar de Dios las potencias humanas quedan en tinieblas, oscurecidas, incapaces de mirar cara a cara el Misterio en su plenitud. A Abraham no se le acusa de nada, pero el texto deja bien claro que el único que realiza el gesto completo que sella la alianza y compromete a cumplirla hasta el final, es Dios. Solo Dios.
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viernes, 15 de febrero de 2013
DE CAMINO HACIA LA PASCUA
| Trinidad Leon | 15 de febrero de 2013 11:46 |
Como
camino hacia la Pascua, la Cuaresma es el itinerario en el que nos
despojamos de todos los ídolos que aparecen en nuestro horizonte,
limitándonos la libertad y arrebatándonos la dignidad de sabernos, ser y
actuar como verdaderos hijos e hijas de Dios. De nuevo nos encontramos
ante la alternativa que inunda nuestro mundo (interior y exterior): ser
libres, o vivir sometidos/as a la tentación de la idolatría, camuflada
esta de todo tipo de degeneración en el ejercicio del poder, en las
relaciones humanas, que bien podrían llamarse inhumanas, y de
explotación inmisericorde de todo lo creado. No se trata solo de creer o
no en un Dios único (que incluso en esa opción agnóstica u atea cabe
mucho de honestidad personal), sino en el deseo empecinado de
convertirnos en dioses y de convertir en ídolos cualquier realidad que
podamos manejar a nuestra voluntad. Siento que, en verdad, solo el
hombre y la mujer libres, libres incluso de las falacias religiosas,
pueden llegar a confesar el Señorío de Dios en sus vidas, sin necesidad
de grandes ofrendas y holocaustos ostentosos y, con frecuencia,
hipócritas. Cuando hay armonía entre lo que dicen las palabras y lo que
se vive desde de corazón, la persona es integra, justa; y se la conoce
de lejos... tiene libertad para actuar y fuerza para afrontar toda
situación de desierto y toda tentación. Jesús de Nazaret pasó por esto y
nos mostró el camino. Que seamos capaces de seguirlo es otra cosa... El
Espíritu está de por medio, claro, es el que impulsa a vivir en esas
claves de adoración "con la boca y con el corazón
miércoles, 13 de febrero de 2013
TIEMPO DE CUARESMA, TIEMPO DE SALVACION

Miércoles de Ceniza 2013: Comentario:
Comenzamos un "nuevo" tiempo de Cuaresma. Puede que la inercia de la costumbre nos lleve a sentir que este tiempo litúrgico vivido en Iglesia no tiene nada de nuevo; incluso que es repetitivo e irritante (porque pone de manifiesto nuestra debilidad y la incapacidad que arrastramos de no poder convertirnos de veras, de una vez y para siempre). Este es un mal enfoque de nuestras situación y de nuestras relaciones, personales; un enfoque empobrecedor y, además, injusto. Porque Dios, en Persona, vive el entusiasmo de la nueva realidad, del encuentro que está por estrenarse.
La Cuaresma es como una imagen de la vida cotidiana: cada mañana se abre la puerta a un nuevo amanecer. La Presencia divina es la primera en abrir los cerrojos de nuestro ser y mostrarnos la belleza del don que está gestando en nuestro espíritu, un don hecho de perdón y de fidelidad. ¡Nos ama…! Eso es lo que importa. Que seamos capaces de volver nuestra mirada hacia la luz, eso depende de nosotras/as. Nadie nos fuerza, ni siquiera El que Es la Luz.
Trinidad León, m.c.
Trinidad León, m.c.
miércoles, 30 de enero de 2013
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